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Del "like" al insomnio: cómo la tecnología nos está robando el sueño

abuso pantallas

¿Alguna vez has sentido un pequeño ataque de pánico al darte cuenta de que has salido de casa sin tu móvil? No estás solo. Un sorprendente 81% de las personas entre 18 y 35 años experimenta este miedo, conocido como nomofobia. Esta dependencia de la tecnología se ha infiltrado en todos los aspectos de nuestra vida, y uno de los más afectados es nuestro descanso nocturno. Lejos de ser un simple interruptor que apagamos al final del día, el sueño es un proceso delicado que la tecnología está convirtiendo en un desafío.

En este mal uso de las pantallas se han centrado nuestros expertos, Sandra Alonso (psicóloga) y Fernando Ribas de Pina (Intervención en el Ámbito Laboral Proyecto Hombre Valencia), en la séptima sesión del plan formativo dedicado a la higiene del sueño.

La invasión nocturna de las pantallas

Las cifras no mienten. El uso de dispositivos electrónicos antes de dormir se ha convertido en una norma para muchos. Un 30% de las personas en España tiene un televisor en su habitación y un alarmante 86% duerme con el móvil al lado. De estos, un 10% se despierta por las notificaciones durante la noche.

El principal culpable de este insomnio autoinducido es la luz azul que emiten las pantallas. Esta luz suprime la producción de melatonina, la hormona que regula nuestro ciclo de sueño-vigilia. En esencia, nuestros dispositivos le están diciendo a nuestro cerebro que todavía es de día, retrasando la sensación de sueño y aumentando el riesgo de sufrir insomnio.

Pero no es solo la luz. El contenido que consumimos en las redes sociales, las noticias o las series a menudo es estimulante, generando una excitación mental y emocional que dificulta la relajación necesaria para conciliar el sueño.

La deuda de sueño: un préstamo que pagamos con salud

La falta de sueño acumulada genera lo que se conoce como "deuda de sueño". Este fenómeno tiene consecuencias que van mucho más allá de un simple bostezo por la mañana. No dormir lo suficiente puede llevar a:

  • Menor rendimiento: Dificultad para concentrarse y un menor aprovechamiento académico o laboral.
  • Riesgos para la salud: Aumento del riesgo de accidentes y errores.
  • Inestabilidad emocional: Irritabilidad, agresividad y una peor gestión de las emociones.
  • Problemas de salud a largo plazo: La falta de sueño afecta a las hormonas que regulan el apetito, lo que puede llevar a un aumento de peso, obesidad y un mayor riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas.

Recupera tu descanso: pasos para un "desenganche" tecnológico

La solución no es demonizar la tecnología, sino aprender a controlarla. Por ello, aquí tienes algunas estrategias prácticas para recuperar un sueño reparador:

  • Crea un santuario del sueño: Retira todas las pantallas de tu dormitorio. Esto incluye móviles, tabletas y televisores.
  • Realizar ciertos ayunos tecnológicos: momentos sin pantallas y centrarnos en las relaciones de tú a tú.
  • Establece un "toque de queda digital": Desconecta todos los dispositivos al menos una hora antes de acostarte.
  • Vuelve a lo analógico: Sustituye el móvil como despertador por un reloj tradicional.
  • Limita el uso en espacios y momentos clave: Evita el uso de dispositivos durante las comidas y reuniones familiares para fomentar la conversación presencial.
  • Da ejemplo: Especialmente para los más jóvenes, ver a los adultos desconectar al llegar a casa demuestra que el móvil es solo una herramienta, no una extensión de nosotros mismos.

La dependencia tecnológica es una realidad y es crucial establecer límites saludables desde el principio. Por ello es aconsejable ponernos límites de tiempo y programar periodos de descanso desde nuestros propios dispositivos. En la actualidad existen diferentes aplicaciones para controlar el tiempo de uso del móvil y mejorar nuestro bienestar digital.

Citando a Carlos Javier González Serrano, no consiste en execrar la tecnología, sino en impedir que el instrumento nos instrumentalice.

 

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31/10/2025