Quemaduras, cortes y sobreesfuerzos: los principales riesgos laborales en las cocinas profesionales
Las cocinas profesionales son entornos de trabajo en los que conviven herramientas cortantes, maquinaria, altas temperaturas, productos químicos y exigencias físicas importantes. Unas condiciones que hacen imprescindible integrar la prevención de riesgos laborales en todas las tareas cotidianas.
Con el objetivo de ayudar a los profesionales del sector de la hostelería, la mutua Umivale Activa ha preparado una campaña informativa centrada en los riesgos asociados al trabajo de los cocineros y cocineras y en sus medidas de seguridad. Compuesta por una guía de buenas prácticas preventivas y una ficha específica sobre la seguridad en el uso de freidoras de aceite, “la iniciativa busca reducir la siniestralidad al evitar quemaduras, cortes, caídas y los trastornos musculoesqueléticos inherentes al oficio”, ha destacado José Luis Cebrián, coordinador del Servicio de Actividades Preventivas de Riesgos Laborales de Umivale Activa.
Entre los principales riesgos identificados se encuentran las caídas al mismo nivel, los cortes y atrapamientos con herramientas y maquinaria, los contactos eléctricos y térmicos, los incendios y las explosiones. A ellos se suman los sobreesfuerzos, las posturas forzadas, los movimientos repetitivos, la exposición a productos químicos y agentes biológicos y los factores psicosociales asociados a los ritmos de trabajo, así como la sobrecarga laboral.
Orden, limpieza y mantenimiento para evitar accidentes
Una de las principales recomendaciones de la guía es mantener las zonas de trabajo y de paso limpias y despejadas. “Los derrames de agua, grasa o restos de alimentos pueden provocar resbalones y caídas, mientras que el uso inadecuado de cuchillos, tijeras y maquinaria puede ocasionar cortes, golpes y atrapamientos”, apunta Cebrián.
El documento recuerda también la importancia de comprobar periódicamente el estado de los equipos, mantener las protecciones de seguridad de la maquinaria y desconectar los aparatos antes de realizar operaciones de limpieza o solucionar atascos.
En el caso de hornos, fogones, planchas y freidoras, la prevención de quemaduras requiere utilizar guantes o manoplas de protección térmica, establecer procedimientos seguros de manipulación y evitar el contacto con superficies calientes.
Además, la prevención en las cocinas profesionales debe contemplar los riesgos ergonómicos y psicosociales. “La manipulación de sacos, bandejas y recipientes pesados, las posturas mantenidas y los movimientos repetitivos pueden favorecer la aparición de trastornos musculoesqueléticos”, señala Cebrián. Medidas como recurrir a carros de transporte y otros medios auxiliares, adaptar la altura de los puestos de trabajo, alternar tareas, evitar posturas forzadas y establecer pausas durante la jornada son algunas de las buenas prácticas preventivas que identifica la guía.
El documento también presta atención a la organización del trabajo, los ritmos intensos, la sobrecarga de tareas y los posibles conflictos o situaciones violentas con clientes, factores que pueden generar estrés y desgaste físico y mental.
Especial atención a las freidoras de aceite
La campaña se completa con una ficha específica sobre freidoras, uno de los equipos que entraña mayores riesgos de quemaduras en las cocinas profesionales.
Las salpicaduras de aceite caliente pueden producirse especialmente al introducir alimentos húmedos o congelados, sobrepasar el nivel máximo de llenado o manipular el aceite cuando todavía está caliente.
Para evitar estos accidentes, la ficha recomienda eliminar el exceso de agua y hielo de los alimentos antes de introducirlos, utilizar siempre la cesta, bajarla y elevarla lentamente y mantener la cara y el cuerpo alejados de la vertical de la cuba.
Asimismo, recuerda una precaución fundamental: nunca debe verterse agua sobre aceite caliente, ya que el contacto puede provocar una vaporización muy rápida y proyectar violentamente el aceite, ocasionando quemaduras graves.
Las operaciones de vaciado, filtrado y limpieza deben realizarse preferentemente cuando el aceite se haya enfriado, con la freidora apagada y desconectada y utilizando los equipos de protección adecuados.
Este material ya está disponible para su consulta y descarga a través de la web umivaleactiva.es, en el apartado Códigos de buenas prácticas por oficio, dentro de la sección de Prevención y Salud.


