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¿Hablamos o nos entendemos? El arte de dar un ‘feedback’ que sume (y no reste)

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Seguro que te ha pasado: tienes que decirle a un compañero que algo no ha salido del todo bien y, antes de abrir la boca, ya te entran los sudores fríos. O peor aún, recibes un comentario de tu jefe y te quedas con la sensación de que te han echado un ‘rapapolvo’ sin decirte realmente qué tienes que cambiar.

En el trabajo (y en la vida), la diferencia entre un conflicto y una mejora suele ser, simplemente, cómo decimos las cosas.

Nuestra colaboradora, la Dra. Sandra Alonso (especialista en Psicología Clínica y Forense), lo tiene claro: dar retroalimentación o ‘feedback’ no es corregir a personas, es mejorar resultados. Y lo más importante: una mala comunicación nos genera estrés, ansiedad y un ambiente de trabajo pesado y negativo que puede terminar afectando a nuestra salud emocional.

¿’Feedback’ o pataleta?

A veces pensamos que estamos dando ‘feedback’ cuando, en realidad, solo estamos soltando una reacción.

  • Decir: "Esto es un desastre" o "Siempre pasa lo mismo contigo", no es ‘feedback’. Es una etiqueta que bloquea a la otra persona y la pone a la defensiva.
  • El buen ‘feedback’ es aquel que es específico, se centra en hechos (no en juicios) y, sobre todo, busca una solución.

La receta para un ‘feedback’ que funciona

Para que la próxima vez que tengas que decir algo no se convierta en una conversación incómoda, te proponemos la estructura de la retroalimentación útil en cuatro pasos:

  1. El hecho concreto: olvida los "siempre" y los "nunca". Ve al grano. "En el informe de ayer faltaban los plazos de entrega".
  2. La consecuencia: explica por qué es importante. "Eso impide que el cliente pueda validar el presupuesto a tiempo".
  3. La propuesta: no te quedes solo en la queja, lanza un salvavidas. "¿Qué te parece si usamos esta plantilla para que no se nos olvide ningún dato?".
  4. El acuerdo: asegúrate de que ambos estáis en el mismo barco. "¿Contamos con ello para el próximo lunes?".

Tipos de ‘feedback

No nos olvidemos del gran olvidado: el feedback’ positivo. Reforzar lo que alguien hace bien es la mejor forma de que esa persona siga motivada y con salud mental a tope. Si algo sale bien, ¡dilo! Es concreto y refuerza el comportamiento.

Por el contrario, el ‘feedback’ destructivo es el que debemos desterrar: ese que culpa, que busca descargar nuestra propia frustración y que, al final, solo consigue que la otra persona se bloquee y pierda las ganas.

En resumen...

Como dice la Dra. Alonso, un buen ‘feedback’ ayuda a actuar, mientras que el malo solo genera reacciones viscerales. Cuidar nuestras palabras es también una forma de cuidar nuestra salud y la de los que nos rodean.

Si quieres profundizar más en cómo mejorar tus conversaciones en el trabajo, no te pierdas nuestros próximos talleres de la Escuela de Salud, donde seguiremos trabajando en tu bienestar emocional.

¡Porque hablar bien, sienta muy bien!

 

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Escuela de Salud

05/06/2026


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