Rompamos con la mentalidad de dieta y apostemos por un cambio de hábitos alimentarios duradero
Hay personas que han estado toda la vida o en ciertos momentos del año ‘a dieta’, o incluso han llevado a cabo dietas muy restrictivas con el objetivo de perder peso rápidamente. Esta situación, mantenida durante mucho tiempo, conlleva la pérdida de agua corporal y, con ella, de masa muscular. Además, reduce el tiempo que dedicamos a aprender a comer y a consolidar hábitos alimentarios saludables, favoreciendo una relación con la alimentación basada en prohibiciones, restricciones y una mentalidad de dieta permanente.
Pero, ¿sabemos qué significa realmente la palabra Dieta (‘Diaeta’)? Según la Real Academia Española (RAE) tiene tres acepciones:
- Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber, y, por extensión esta comida y bebida.
- Conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento.
- Privación completa de comer.
Concretamente la población lo asocia más a la privación y restricción, es decir, imposición de reglas y normas en torno a la comida. Esto ha hecho que el término ‘dieta’ se relacione con frecuencia con la palabra ‘régimen’. Mientras que los dietistas-nutricionistas lo relacionan con el conjunto de alimentos que ingerimos habitualmente.
En este artículo abordaremos las diferencias entre mentalidad de dieta y aprender a comer, analizaremos circunstancias y hechos que propician la cultura de dieta y cómo podemos aprender a desprendernos de ella trabajando nuestros pensamientos en base a unas prácticas para generar hábitos sostenibles en el tiempo.
Diferencias entre la mentalidad de dieta y aprender a comer
La mentalidad de dieta se trata de una serie de creencias recurrentes que están relacionadas con la cultura de dieta y que condicionan la forma en la que la persona se relaciona con su cuerpo y con la comida. Además, estos pensamientos hacen que la persona lleve a cabo determinados tipos de conductas que, a su vez, tienen un efecto negativo en su estado anímico pues supone una lucha constante entre dos fuerzas opuestas, comer y adelgazar, el control y el descontrol, lo que debo hacer y lo que me gustaría hacer, lo que tengo que hacer y lo que realmente quiero. Esto produce un estado de ansiedad constante con la comida.
En esta situación se produce una mayor prohibición de alimentos, provocando un mayor deseo de consumir el alimento prohibido y aumentando la posibilidad de descontrol.
Existen diferentes señales de alerta que nos pueden ayudar a identificar si tenemos mentalidad de dieta para ir dejándolas a un lado poco a poco. Por ejemplo:
- Tener pensamientos dicotómicos, es decir, catalogar los alimentos como buenos / malos, permitidos / prohibidos, sanos/ insanos, etc.
- Mirar las calorías con el objetivo de no sobrepasarse de ciertas cantidades diarias.
- Considerar ciertos cuerpos como ‘problemas que solucionar’.
- Cuando pensar en la alimentación te genera sufrimiento emocional: culpabilidad, frustración, vergüenza, pensamientos de fracaso, de no ser capaz de cuidarse, etc.
- Normalizar la restricción, el control y la culpa alrededor de la comida.
- Promover la idea de que ‘más delgado es siempre mejor’.
- Asociar la pérdida y/o control del peso con la consecución de la felicidad y el éxito social.
Sin embargo, aprender a comer es un proceso de adquisición de hábitos saludables que no implica hacer dietas restrictivas, sino educar al paladar, a la mente y a la relación con la comida. Se adoptan y mejoran conductas alimentarias haciéndolo de forma voluntaria y consciente y se fomenta la comprensión de la importancia que tiene una alimentación saludable no solo a corto plazo sino también a largo plazo, previniendo el desarrollo de enfermedades crónicas y mejorando la calidad de vida. Además, se proporcionan las herramientas para saber qué hacer, qué decisiones tomar y cómo actuar para mejorar la alimentación.
¿Qué podemos hacer para desaprender la cultura de dieta?
Hay diferentes situaciones, pensamientos y hechos relacionados con la mentalidad de dieta que son importantes identificar para poder cambiarlos de forma consciente. A continuación, os compartimos una tabla para que podáis ver si os sentís identificados con algunos de ellos. Son mensajes que tenemos que trabajar e interiorizar para desprendernos de dicha cultura de dieta:
Situaciones, pensamientos y hechos relacionados con la mentalidad de dieta |
Mensajes para trabajar e interiorizar y de forma consciente desprendernos de la cultura de dieta |
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Estrategias para generar hábitos alimentarios sostenibles
Antes de compartir diferentes estrategias, hay que poner el acento en dos conceptos muy importantes para hacer el cambio:
- La alimentación intuitiva es el acto de sintonizar con las señales naturales de hambre y saciedad del cuerpo para comer sin culpa ni restricciones.
- La flexibilidad alimentaria es la capacidad de adaptar las elecciones de comida al contexto y al placer social sin rigidez ni remordimientos.
Estrategias prácticas para tomar consciencia:
- Perseguir las cuatro leyes de los hábitos atómicos: hazlo obvio, atractivo, sencillo y satisfactorio.
- Aplicar el método Kaizen, donde mejoras continuas y pequeñas son más efectivas que un solo cambio grande.
- Elaborar una tabla para anotar las dificultades para el cambio de hábitos y generar una hoja de ruta.
- Realizar un registro semanal de alimentos para tomar conciencia de los alimentos que se consumen para empezar a actuar.
- Definir claramente para qué se hace el cambio, qué se quiere conseguir, con quién se va a hacer y dónde se va a llevar a cabo.
- Practicar de forma regular y constante.


