Declaraciones de propiedades saludables en alimentos: ¿qué hay de cierto?
Seguramente, en más de una ocasión, habrás leído en el etiquetado de un alimento o suplemento frases como: “la vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario”, “los folatos ayudan a disminuir el cansancio y la fatiga” o “el calcio es necesario para el mantenimiento de los huesos en condiciones normales”. Pero, ¿sabes realmente qué significan? Estas afirmaciones se denominan declaraciones de propiedades saludables o health claims.
Se trata de mensajes que aparecen en el etiquetado, la publicidad o el marketing de los productos para indicar que el consumo de un alimento, o de uno de sus componentes, puede aportar beneficios para la salud. Para que una empresa pueda utilizarlos, debe cumplir con una serie de condiciones de uso estrictamente reguladas a nivel europeo.
La importancia de las cantidades mínimas
En el caso de las alegaciones relacionadas con vitaminas y minerales, la normativa indica claramente que solo pueden utilizarse si el alimento es, como mínimo, una "fuente de" dicho nutriente. Según el Reglamento (UE) n.º 1169/2011, esto significa que el producto debe contener una "cantidad significativa": por norma general, al menos el 15 % de los valores de referencia de nutrientes (VRN) por cada 100 g o 100 ml.
Por tanto, una empresa solo podrá declarar que su producto es beneficioso si contiene esa cantidad mínima estipulada; de lo contrario, cualquier mensaje sobre sus propiedades saludables sería ilegal.
¿Qué normativa regula estas declaraciones?
El marco legal se basa en dos pilares fundamentales:
- Reglamento (CE) n.º 1924/2006: Es la norma base que regula las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos, garantizando que la información que recibe el consumidor sea veraz y rigurosa. (Consultar aquí).
- Reglamento (UE) n.º 432/2012: Este documento establece la lista detallada de todas las declaraciones autorizadas en la Unión Europea (excepto las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo infantil). (Consultar aquí).
Además, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) dispone en su sitio web de un buscador de declaraciones. Esta herramienta permite a cualquier persona revisar qué alegaciones están autorizadas, cuáles han sido denegadas y bajo qué condiciones de seguridad deben comercializarse.
¿Quién verifica la base científica?
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es la entidad responsable de verificar la justificación científica de cada declaración para proteger al consumidor. Su labor sirve de base para que la Comisión Europea y los Estados miembros decidan si autorizan o no un mensaje saludable. Hasta la fecha, la EFSA ha evaluado más de 2.300 solicitudes, rechazando miles de ellas por no cumplir con criterios estrictos.
Para valorar cada afirmación, la agencia se centra en tres puntos clave:
- ¿Está el alimento o ingrediente correctamente definido en función de su presunto efecto?
- ¿Es el efecto propuesto específico y beneficioso para la salud?
- ¿Existe evidencia científica sólida que respalde la afirmación?
Si la EFSA no llega a una conclusión favorable o las pruebas no son convincentes, la propiedad no puede mencionarse ni en el etiquetado ni en la publicidad.
Tipos de declaraciones autorizadas
Actualmente existen cuatro categorías de alegaciones que pueden incluirse tanto en alimentos como en complementos alimenticios:
- Relativas al crecimiento y la salud de los niños.
- Relativas a la reducción del riesgo de enfermedad.
- Distintas de las de reducción de riesgo (salud general, funciones psicológicas, etc.).
- Basadas en pruebas científicas recientemente obtenidas y/o con protección de datos.
Cada una de estas declaraciones debe especificar el nutriente o alimento al que se refiere, las condiciones de uso, posibles restricciones o advertencias de seguridad y su correspondiente número de registro en la lista consolidada de la EFSA.
Conclusión
Para que las empresas alimentarias operen en la Unión Europea, deben cumplir estrictamente con estos requisitos. Un ejemplo reciente de estas autorizaciones es la declaración que establece que “el consumo de kiwi verde contribuye al funcionamiento normal del intestino al aumentar la frecuencia de las deposiciones”.
Si deseas profundizar en este tema, la AESAN ofrece un apartado detallado con toda la información técnica sobre las declaraciones de propiedades saludables.
Consulta aquí el material de la jornada



