Intolerancias y alergias alimentarias: aprende a distinguirlas y conoce los tipos que hay
La Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica y la Organización Mundial de Alergia clasifican las reacciones adversas a alimentos en tóxicas y no tóxicas. En este artículo nos centraremos en estas últimas.
Cualquier reacción adversa a alimentos no tóxica se denomina hipersensibilidad a alimentos. Dentro de este grupo tenemos las alergias alimentarias, que están mediadas por el sistema inmune, y la hipersensibilidad alimentaria no alérgica, siendo las intolerancias alimentarias un tipo enzimático no mediadas por el sistema inmune. Pero ¿qué son realmente estas situaciones?
Una alergia alimentaria se produce por una reacción adversa del sistema inmune a un determinado alimento cuando la persona sensible a dicho alimento entra en contacto con él o con otro alimento que lo contenga, generalmente al ingerirlo, aunque en los consumidores más sensibles, también al tocarlo u olerlo.
Puede haber alergias alimentarias no mediadas por anticuerpos IgE que se manifiestan con síntomas digestivos a las 2-48h después de haber ingerido el alimento o mediadas por IgE que se presentan de forma rápida tras la exposición oral.
Pero sea cual sea el tipo, lo que provoca la reacción alérgica son los alérgenos alimentarios, proteínas específicas de los alimentos. En cada alimento pueden identificarse alérgenos mayores y otros menores. Un alérgeno mayor es aquel con más del 50 % de frecuencia de reconocimiento por anticuerpos IgE.
Por su parte, una intolerancia alimentaria se produce cuando el organismo no puede asimilar o es incapaz de absorber en el intestino (por ausencia o déficit de una enzima) de forma total o parcial un alimento o uno de sus componentes, principalmente el azúcar del alimento. En este tipo de reacciones adversas no existe, o no se ha demostrado, la presencia de un mecanismo de base inmunológico. Y el origen es multicausal: inmadurez del tubo digestivo (niños), patologías sin diagnosticar o sin tratar, etc.
Los signos y síntomas de las alergias alimentarias y las intolerancias son variados:
- Las alergias alimentarias se presentan a nivel cutáneo (urticaria, enrojecimiento de la piel, hinchazón de labios y párpados, dermatitis), gastrointestinal (dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómitos, cólicos, hinchazón), respiratorio (rinitis, asma, tos, moqueo, estornudos) y sistémico (anafilaxia y shock anafiláctico).
- Las intolerancias alimentarias varían en función de la cantidad ingerida de alimento y no suelen manifestarse rápidamente. Se suelen presentar a nivel respiratorio, cutáneo, pero los más frecuentes son los gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea, hinchazón, dolor abdominal, estreñimiento o calambres).
Los 14 alérgenos de declaración obligatoria
Desde el 13 de diciembre de 2014 es de obligado cumplimiento indicar los 14 alérgenos especificados en el Anexo II del Reglamento 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor. Es por ello que cualquier alimento, envasado o no envasado, servido en colectividades tiene que declarar los siguientes alérgenos: cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescados, cacahuetes, soja, lácteos, frutos secos con cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos.
Tipos de intolerancias alimentarias más comunes
- Intolerancia a la fructosa y sorbitol
Este tipo de hipersensibilidad alimentaria no alérgica se da cuando las células intestinales no son capaces de absorber de manera total o parcial la fructosa, generando síntomas gastrointestinales como diarreas, dolor abdominal, nauseas o gases.
La fructosa es un azúcar que se encuentra mayoritariamente en la miel, en frutas y verduras. Pero también es protagonista en productos procesados, ya que lo añaden para endulzar. Y en este tipo de intolerancias, el sorbitol tampoco es bien absorbido. Este alcohol de azúcar natural está presente en frutas como manzanas y ciruelas, pero también se emplea industrialmente como edulcorante de bajo contenido calórico en alimentos con declaraciones nutricionales como “sin azúcares” o “sin azúcares añadidos”.
- Intolerancia a la lactosa
Es la incapacidad de digerir cantidades normales de lactosa por baja cantidad de lactasa, enzima que metaboliza la lactosa, el azúcar de la leche. ¿Dónde se encuentra la lactosa? Pues, además de en las leches de origen animal y derivados lácteos, también se encuentra en productos de pastelería, panadería y bollería, batidos o zumos elaborados con leche, fiambres o sopas y cremas envasados. Por ello, es muy importante leer bien los ingredientes de los alimentos envasados.
Otras alergias comunes
- Alergia a la LTP (Lipid Transfer Proteins). Se trata de una alergia causada por unas proteínas que contienen los vegetales: las proteínas de Transferencia de Lípidos (LTP). Esta se localiza sobre todo en la parte externa de las frutas y verduras, en la piel más que en la pulpa, aunque también aparece en las semillas. Los alimentos de origen vegetal que más suelen tener son las frutas de las familias Rosaceae (melocotón, cereza, ciruela, nectarina), frutos secos como las nueces o avellanadas, hortalizas con las crucíferas y legumbres.
- A las legumbres, como lentejas, garbanzos, guisantes, cacahuetes, soja y altramuz.
- A las frutas rosáceas, como melocotones, kiwis, albaricoques, fresas, frutos del bosque, ciruelas, cerezas, etc.
- A aditivos, como la tartrazina o el glutamato monosódico (E-621).
- A los guantes de látex.
- Al anisakis, parásito presente en alimentos de agua salada.
Los test de intolerancia a los alimentos
Se autodefinen como una herramienta de diagnóstico y evaluación extremadamente sensible y reproducible que proporciona información sobre el mecanismo fisiopatológico de las intolerancias alimentarias de los individuos que se someten a ellas. Con estas herramientas prometen identificar los alimentos que te causan malestar o están impidiendo perder peso y alegan que eliminándolos o restringiéndolos se mejorarán los síntomas.
Sin embargo, numerosas sociedades científicas americanas, europeas y españolas afirman que estos test no tienen evidencia científica, son fraudulentos y peligrosos. Además de que las intolerancias se diagnostican una a una mediante la prueba del Test del alimento o Hidrógeno espirado para la lactosa o la fructosa. Y en el caso de las alergias alimentarias, cuando se sospecha de algún tipo de alergia, lo más habitual es plantear un test cutáneo de alergia (conocido como “prick test”)
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