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Empezar con buen pie y de manera realista

deporte

Cuando se habla de empezar a hacer ejercicio, muchas personas imaginan rutinas exigentes, gimnasios, horarios estrictos o grandes cambios en el estilo de vida. Sin embargo, para la mayoría de la población la realidad es muy distinta: jornadas laborales largas, poco tiempo libre, compromisos familiares y una sensación frecuente de cansancio al final del día.

En este contexto, el problema no suele ser la falta de motivación, sino la dificultad para integrar el movimiento de forma realista en la vida diaria. Por eso, el objetivo de esta segunda sesión es aprender a empezar con buen pie, adaptando la actividad física a las circunstancias personales de cada persona.

La idea clave es sencilla: no existe una única forma de moverse más, sino la que encaja contigo.

Cada persona parte de una situación distinta. Algunas pasan gran parte del día sentadas frente al ordenador, otras realizan trabajos físicamente exigentes y otras tienen horarios cambiantes. Antes de intentar cambiar nada, el primer paso es reconocer el punto de partida. No se trata de competir con nadie ni de hacerlo perfecto desde el principio. El mejor plan es el que puedes mantener.

El error más frecuente al empezar a hacer ejercicio

Uno de los errores más comunes cuando una persona decide empezar a moverse más es intentar hacerlo todo de golpe. Empezar demasiado fuerte o plantear objetivos poco realistas suele acabar generando frustración.

Intentar cambiar demasiadas cosas a la vez puede hacer que el ejercicio se perciba como una carga adicional en lugar de una herramienta de bienestar. El problema no es empezar. El problema es empezar sin estrategia.

Para evitarlo, conviene dedicar unos minutos a observar la propia realidad:

  • ¿Cuántos días a la semana te mueves realmente?
  • ¿Cuántas horas pasas sentado o en la misma posición?
  • ¿Cómo terminas la jornada laboral: con energía o con agotamiento?
  • ¿Qué tipo de actividades te resultan más agradables?

Responder a estas preguntas permite plantear un plan más realista y sostenible.

La regla de las 3P: una forma sencilla de empezar

Una estrategia útil para empezar es aplicar la regla de las 3P:

  • Pequeño: significa comenzar con acciones sencillas: caminar unos minutos, realizar estiramientos o incorporar ejercicios básicos en casa.
  • Posible: implica que la actividad debe encajar en tu vida real, en tu horario y nivel de energía.
  • Progresivo: significa aumentar poco a poco el tiempo o la intensidad cuando la actividad se vuelve más fácil.

El progreso sostenible siempre es gradual. El movimiento es acumulativo: lo que haces hoy también cuenta mañana.

Encontrar el momento adecuado para moverse

No existe una hora perfecta para hacer ejercicio. Lo importante es identificar el momento del día que mejor encaje con tu rutina.

Por ejemplo:

  • Por la mañana, para empezar el día con más energía.
  • A mediodía, para romper largos periodos de sedentarismo.
  • Por la tarde, para liberar tensiones del trabajo.
  • Por la noche, con ejercicios suaves de movilidad.

La clave no es la hora exacta, sino la regularidad.

Adaptar el movimiento al tipo de trabajo

El tipo de trabajo influye en cómo conviene organizar la actividad física.

Si tu trabajo es sedentario: cuando se pasan muchas horas sentado es importante romper los periodos prolongados de inactividad. Algunas estrategias sencillas incluyen:

  • Levantarse cada 50–60 minutos.
  • Caminar unos minutos durante las pausas.
  • Realizar estiramientos de cuello y espalda.
  • Añadir dos sesiones semanales de ejercicios de fuerza ligera.

El objetivo principal es reducir el sedentarismo.

Si tu trabajo es físicamente exigente: en profesiones con alta carga física, como hostelería o trabajos de almacén, suele ser más importante favorecer la recuperación que añadir más esfuerzo.

Algunas recomendaciones útiles pueden ser:

  • Ejercicios de movilidad articular.
  • Estiramientos suaves al finalizar la jornada.
  • Hidratación adecuada.
  • Algún día de descanso activo con actividad ligera.

Recuperar también forma parte del entrenamiento.

Si ya realizas ejercicio con regularidad: Quienes ya tienen hábitos activos pueden beneficiarse de variar el tipo de entrenamiento para evitar estancamientos y prevenir lesiones. Alternar fuerza, resistencia, movilidad y descanso suele ser una estrategia eficaz.

Anticipar obstáculos para mantener el hábito

La falta de tiempo, el cansancio o la desmotivación son obstáculos habituales cuando se intenta mantener una rutina de actividad física.

La clave no es evitarlos por completo, sino anticiparlos y buscar soluciones realistas. Por ejemplo, utilizar sesiones cortas en casa, aprovechar desplazamientos caminando o priorizar ejercicios de movilidad en días de mayor fatiga.

El éxito de una rutina no depende de tener más tiempo, sino de gestionar mejor el que ya existe.

Planificar ayuda a mantener la constancia

Una estrategia sencilla para mantener el hábito es utilizar un registro semanal donde anotar las actividades realizadas.

Ver por escrito cuándo se ha caminado, entrenado o realizado estiramientos ayuda a visualizar el progreso y facilita mantener la constancia.

Como dice el refrán: ¡Más vale lápiz corto que memoria larga!

Señales de que estás mejorando

El progreso no siempre se refleja en el peso corporal o en el rendimiento deportivo. También puede notarse en el bienestar diario.

Algunas señales frecuentes son:

  • Mayor nivel de energía durante el día.
  • Menos molestias musculares o articulares.
  • Mejor descanso nocturno.
  • Mayor capacidad de concentración.

El progreso también se siente.

Empieza poco, pero empieza

El mensaje final es sencillo: todos los cuerpos pueden moverse, pero cada persona necesita encontrar su forma de hacerlo.

No hace falta empezar con grandes cambios. Un pequeño paso mantenido en el tiempo tiene más impacto que un objetivo ambicioso que se abandona a las pocas semanas. El mejor entrenamiento es el que puedes mantener.

En la próxima sesión veremos cómo la alimentación puede ayudarte a mantener la energía durante el día y mejorar tu rendimiento físico antes y después de la actividad.

 

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27/03/2026


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